lunes, 17 de junio de 2013

Andando la Avenida

Y este miserable ser
de tanto pecar alejó
Ese cielo de Tierra.
Y loco, deambulaba
Angustiado y preso
En avenidas tristes
Desérticas y grises.
Y en su espalda, peso.
Este grueso hueso
perdía sus cabales
Llenando su puesto
Bebido de exceso
Algo melancólico y
Detrás, sus sueños
Susurrando bajito
-Te olvidas de todo-
Pero ira dejóle sordo…

Caminé y caminé.
Anduve, hasta caer.
Mal desnivel aquel
Sin fuerza me quedé
No me intenté mover y
Ofuscado, ¿qué hacer?


Pensé, pensé y, aparece
Un águila que hablóme:
-Débil, levántate-
Muy aturdido miré
Su noble plumaje, mas
La mirada y voz agaché.

Segundos, minutos y horas.
A su fin, noté ya que fue sueño.
Soñé, con buitres, con hienas
Elegí el olvido y el rencor,
Mientras dejaba de sentir
Mis manos, brazos, piernas.

Desperté, y empecé a ver que
Desnivel: erratas cometidas.
Olvido y rencor: los carroñeros,
Esta pena: tu solo posible añorar.
Cansancio: presión y agobio externo.
Águila esperanzador: tu mirar.



[17:05 – 17:34 / 20-4-2008]

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