Quería escribirte todo, mas temblaba.
Y el comienzo, como si de ayer tratara;
Y siempre tú, y tus curvas delicadas;
Y nunca el silencio, a él lo callabas.
Ahogando sus penas, yo te susurraba,
Desde nuestras todas mágicas miradas,
Prestando besos menudos en tu cara…
¿Fue el olor suave de tu cuello,
la tersura de tu piel de manzana?
Sobra la palabrería contigo e
Inspirado escribí pensando en ti,
Pero de nuevo necesité más abrigo.
Tu descripción sobrecargó mi escribir.
Me hiela los dedos, pausa mi latido
Se eleva mi alma, te busca y te siente,
Riega mis venas, hay ya algo escrito.
Miro qué es:”nada es para siempre”.
¿Fue el tiempo que desgasta lo vívido,
Desilusionado, que borra lo que siente?
Es la cuestión más dura he sentido.
Seguro la escribió una serpiente.
Ya entiendo por qué la ha escrito:
En polvo que por el aire se esparce,
La efímera belleza se ha convertido.
Menospreció mi credencial hacia ti.
Pensó sólo por tu belleza me derrito,
Olvidó: sin tu corazón no podría vivir…
Aclaró, un sincero amanecer, aquel dicho…
Pues nubes de duda quisieron intervenir.
Será algún día, al tiempo, donde nos veremos
Húmedos pero vivos, cansados pero más sabios.
Miraremos a lo lejos, al más allá, a lo esencial.
Veremos sólo nuestro interior, sobra lo demás.
Volveremos a bailar allí, cerca de las amapolas,
Los olivos, chumberas y las cuestas de Partaloa;
Bajo la luz de la luna, de recuerdos y rosas,
De cada día a tu lado, de todas esas primaveras,
De la mágica, verde y bella, vida que nos espera…
[24-2-2008 / 18:27 - 18:30] + [29-3-2008 / 02:23 - 03:51]
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