Una noche que, ni pena, ni gloria, ebria
Seducía cada cual y cada cual seducido
Cúmulo químico de gente, visto, no visto.
Copa en mano, vodka limonada en copa
Sabores insípidos, y yo inspirando algo
Y levito, subo escalones invisibles, caigo
Y vuelvo al sillón cual sostenía mi sueño.
Nada digo cuando nada quiero decir, así
Sólo digo quiero, oír tu respirar, no más
Aguardar una hora más con este frenesí
Te siento aquí, vida, podría morir en paz.
Entre vísceras, habían corazones, dolores,
Desde arriba vi sufrimiento de sin amores
Quise huir y no pude, sin variar de colores
Gemían, medios corazones eran los peores.
Mezclé fe y delirio, con pérdida de equilibrio
Y noté como mi sangre fue propensa a arder
¿Ardió? Quién sabe, no tenía cerrojo, ni llave
Ni recuerdo como supe cual era mi edificio.
Mas no estaría atento a si aún respirabas
Pues ya una vez bajando de aquellas alturas
Todo pareció tan claro, con menos espesura
Con un poco derroche y un sueño de locura.
Estoy en esa terraza y, la noche me contempla.
Intenté beber desmedido, salir de realidades,
Rompí barreras de barro, dejé estas tierras.
Y como Moisés, hice caminos entre los mares.
[18:39 – 19:59 / 31-5-2008]
No hay comentarios:
Publicar un comentario