sin ti no puedo dormir.
Tú, dueña de mis agrias
y feas malas mañanas;
de mis nunca caídas
lágrimas, de ahorradas
y sollozos asumidos.
Que sin ti ya no sigo.
Cariño, pena mía, pido
una tregua, o dos, o tres,
quiero ver tu mal al revés.
Daré una vuelta, sin sartén
y veré que sonríes, tú sabes,
me das ese brío, y aguante,
una tormenta, dos, o tres,
me basta saber que seré
único superviviente y que
paupérrimo ,hasta el fin,
todo lo que quiera escribiré.
[10-11-2008/ 00:43]
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