Leía críticas, y la verdad que la mayoría de ellas se asemejaba a mi punto de vista. Una de ellas argumentaba su posición a su forma, y como conclusión dejaba caerla así:
No es Dios quien ha creado al hombre a su imagen y semejanza, sino el hombre quien ha creado a Dios a su imagen y semejanza.
Feuerbach (teólogo y filósofo).
Y sigo escribiendo sin incluir el “salto de página” correspondiente a otro tema. Y es que tanto tiempo sin pasarme por aquí, viendo la anterior página, de mi pequeña Linda, me deja débil, me saca lagrimillas, y cómo no…me recuerda muchos buenos momentos que me hizo pasar… ¿qué digo buenos? Como si alguno de aquellos momentos que en su día califiqué como malos, ahora mismo aquí escribiendo, no los estuviera echando de menos, tanto como los buenos…TODO.
Estoy blando después de ver una buena película, un buen drama, y mi debilidad cala tan profundo que escribo. No pretendo plasmar algo que guste o impacte al leerse, si no que me quiero desahogar.
Ya no hago versos. Los poemas que escribía pertenecen a una etapa pasada y en esta actual no tienen cabida. Me gustaría cerrarles la puerta, pero no creo que merezca la pena, más que nada porque algún día pasaré por una etapa similar y tendría que desatrancar dicha puerta, encajada por el tiempo que estuvo cerrada, sin deber estarlo, sin poder haberla cerrado.
Y tengo ahora exámenes. Pero es que ya que estoy aquí, me siento cómodo, estoy en casa, ¿soy yo? ¿Son las circunstancias más bien? No lo sé…últimamente me jode mucho decir que sé algo, podéis deducir el por qué.
Me río. Siempre empiezo hablando del tiempo que hace y termino autoanalizándome. Me siento realmente egoísta. Pero ni si quiera sé que significa ser tan egoísta como para que te llamen así. ¿No es demasiado cruel? Estoy seguro que cada cual se siente egoísta al menos una vez al día, y prefiero exagerarlo así, porque los días que no caigas en que eres un poco egoísta, es muy probable que en tu inconsciente, lo sientas, te sientas protagonista de tu vida y te antepongas tú a cualquier cosa.
¿Qué dejamos de decir, argumentar, especificar, cerciorar cuándo decimos la palabra Cosa?
Debo volver a la piedra. Está cada vez más frío el ambiente allí, pero próximo al hielo, los dolores son casi, casi, mentiras que algún día dejarán de serlo (esto último no es original mío, pero me ha venido al dedal…). Mentirme me ayuda. Me da fuerzas, aunque evidentemente luego me fatigo por partida doble. En castellano se define como Hipocresía, hipócrita. Pensar en blanco y actuar en negro, sin ser necesario hiperbolizar, que consta en mi personalidad desde hace mucho tiempo: ser extremista.
El equilibrio es lo ideal, ser extremista es lo opuesto. Los impulsos “animales” que padecemos los seres humanos, nos deja una confusión casi utópica. Quiero decir, que sería especialmente difícil de controlar, rozando la imposibilidad. Mis impulsos son numerosos e innumerables. Los de los demás no lo sé. Pero fiel a mis pensamientos, opino que todos los padecemos, simplemente que unos se delatan con mayor facilidad, y por ello parece ser digno de exagerarse, como lo hago yo.
Tengo pendiente una cita con la escritura. La palabra me gusta. La razón, o lo que entiendo como tal, me encanta. El subconsciente me conmueve. La filosofía me enseña los pasos que dar para adentrarme en la sala de baile del elegante palacio de los fieles al Vals del Conocimiento y el Saber.
[24/01/2010] [03:05]
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